Nuestros frutos secos: una ofrenda a la naturaleza

En Fruits Secs Puigdellívol tenemos la experiencia y la convicción que aportando al mundo calidad alimentaria, y amor y respeto por las personas y la naturaleza, estamos colaborando a generar una sociedad sana, feliz y despierta. Por eso trabajamos con alegría, honestidad, atención a los detalles y una visión amplia que engloba el bien común de todos los habitantes del planeta.

Nuestro equipo trabaja con armonía y dedicación, y aplicamos nuestra experiencia en mindfulness, meditación y yoga en cada momento del proceso de producción y envasado de los frutos secos. Nos tomamos nuestro trabajo con entusiasmo y creemos profundamente en la bondad del proyecto, porque sabemos que somos lo que comemos y creemos que la comida elaborada con amor es más rica y nutritiva. Nos satisface la idea de que nuestros frutos secos puedan ser un factor, por pequeño que sea, que mejore el bienestar de las personas que con ellos se alimenten.

Para nosotros, cada bolsita de frutos secos es una ofrenda. Una ofrenda a la naturaleza, que nos da la vida con tanta generosidad, y una ofrenda a las personas, a quienes admiramos, respetamos y deseamos lo mejor.

El proceso admirable de los frutos secos

Cuando pensamos en el proceso de formación de los frutos secos, nos sentimos desbordados de admiración y sorpresa: un año entero en el que un árbol procesa la luz, el aire, el agua y la tierra para convertirlos en vida y materia orgánica que nosotros podemos incorporar a nuestro sistema.

Cuando nos nutrimos de algún fruto seco, nos nutrimos de muchos días y noches de la luz del sol y de la Luna; de la destilación de las gotas de lluvia, niebla o rocío, que han viajado por el aire, por ríos y por mares; de tantos siglos de formación del suelo, con infinitas historias de lombrices y otros bichos minúsculos que han dejado su preciosa y necesaria huella; de tanto viento que ha acariciado o removido toda la extensión de la tierra. Y a ello debemos sumar todo el trabajo de generaciones y generaciones que han aprendido a cultivar la tierra, que han comprendido que podían alimentarse de sus frutos, que han pensado cuál era la mejor manera de cavar, de plantar, de cuidar y de recoger.

Nosotros tomamos este fruto que contiene tanta vida y lo cuidamos con amor para que llegue a los hogares que lo deseen con todo su esplendor nutritivo y medicinal.

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